
Anoche el Regal FCBarcelona se mostró sobrio, contundente, acertado, equilibrado pero, sobretodo, mostró un deseo de victoria que no pudo contrarestar el equipo vitoriano. Las miradas, los gestos, y los ánimos de todos los jugadores locales predecían una victoria sí o sí. Mientras los jugadores del TAU, extramadamente concentrados eso sí, no mostraban ese plus de complicidad y unidad para afrontar el decisivo partido. También quiero creer que el factor pista inculcó una tensión extra en los baskonistas, y como no, dio alas a los locales.
Ese deseo marcó la diferencia. Y ese deseo convierte a un equipo en triunfador.